La importancia de la conexión.

Los trabajadores de la luz, tenemos una característica en común, la sensibilidad. Esta no solo es nuestro más grande don, sino que también puede ser todo lo contrario. Es muy fácil para nosotros contaminarnos de emociones y energías negativas, lo cual nos desconecta de nuestra conexión con el universo, sin la cual nos sentimos perdidos.

La forma más fácil de romper este patrón, es a través de la meditación. Recuerdo que cuando mi maestra de yoga me insidia en que empezara a meditar, subestime el poder de la misma. De hecho, debo de reconocer que aún sabiendo su importancia, he tendido a dejarla a un lado.

Pero he de reconocer, que meditar unos 15 minutos al día, me permite, tanto depurar las energías que haya podido absorber, como también me hace sentirme conectado. Es mucha la claridad que se obtiene cuando se empieza a meditar.

Siempre he creído, que el universo en todo momento nos está dando las respuestas, pero el ruido de nuestra vida diaria nos impide escucharlas. Meditar nos permite afinar nuestro oido para escuchar los mensajes que necesitamos escuchar, nos permite ser consientes de nuestras emociones y nuestra energía.

Por eso yo recomiendo meditar como parte de la rutina diaria, pues sin duda una buena dosis de tiempo de conexión, fortalece nuestra energía y recordamos quienes somos.

También experimento, que al estar más consciente y alerta, empiezo a poder identificar muchas respuestas que mis guías de luz me están enviando. Creo que es gracias a que la sensibilidad innata que todos los trabajadores de la luz tenemos, se sintoniza atreves de la meditación.

Además, uno de los grandes retos que tenemos los trabajadores de la luz, es la de aprender a fluir, dejando a un lado la obsesión por lograr nuestra misión. Pues una de las más grandes trampas que nos pone el ego para nuestra evolución, es la creencia de que el tiempo para cumplir con nuestra misión se nos va a gastar, así como que hay que tener mucha acción para cumplirla. Cuando en realidad es en la permisión de que el universo actúe, en donde verdaderamente las cosas pasan.

Sin duda, uno de las cosas que más sufrimos como trabajadores de la luz, es sentirnos desolados o fuera de lugar, y esto nos sucede en gran medida, por estar desconectados de la fuente. Al tomarnos un tiempo para sintonizarnos con las frecuencias más elevadas, recordamos una verdad que siempre hemos sabido, estamos completos, pues somos amor.

Namasté.