Las misiones de la luz

Sin duda todas las personas que vivimos en esta realidad física, sin duda lo hacemos por amor. Y para lograr el amor necesitamos aprender. Pero en el caso de los trabajadores de la luz, necesitamos servir, para poder crecer.

Pero, hoy no quiero hablar exclusivamente de el servicio. Pero es importante tomar en cuenta que la energía y tu poder como trabajador de la luz se potencializar cuando sirves al amor universal.

El dilema nos lo topamos cuando empezamos nuestro desarrollo espiritual, que en mi experiencia no es otro mas que liberar los bloqueos de tu poder personal. Hay quien a esto le llama sanación. Yo he visto desde mi experiencia personal, que los trabajadores de la luz tenemos mucha sensibilidad y mucha claridad de el camino que debemos recorrer, gracias a nuestra intuición.

El fin de el trabajador de la luz es servir, pero ¿cómo puedo servir cuando tengo tantas cosas que me lo impiden? ¿Cómo puedo sustentar mi trabajo de luz? ¿Que debo hacer o hacia donde me debo dirigir?

Estas son solo algunas preguntas que al menos yo me hecho desde que recordé quien soy.

He visto que si te adelantas y quieres conocer el final de tu historia, no sólo no lo convoyes, sino que te desgastas y te frustras. Esta vida es sobre la experiencia, no sobre el objetivo a alcanzar. Es decir, lo importante en realidad es el camino y lo que acumula, mas que el destino. De hecho si me apuras el destino ya lo sabes, el regreso a casa, el regreso al amor.

El chiste es ir paso a paso, esto es como una especie de misión secreta. Cuando logras tu primer paso, se te revela el siguiente. No antes, no después. Yo he descubierto que esto es para que nos enfoquemos en el proceso.

Esta experiencia nos enseña paso por paso sin atajos. De alguna manera es la forma de que garanticemos llegar a lo que nuestra alma clama de la mejor manera.

¿Hacia dónde te dicta tu corazón que debes ir? Dirígete hacia ahí. Verás como todo fluye cuando sigues esas pautas. Y cuando sea el momento para dar otro paso, solito será. Todo ed perfecto, sobre todo cuando lo aceptas y permites que así sea. En ese preciso instante manifiestas tu verdadera esencia, la de ser amor.